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sábado, 30 de enero de 2016

EL MÓVIL

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 30 de Enero de 2016

                       “Motivo o causa de una cosa”, dice la RAE, es decir el fin último, el objetivo, la motivación que nos hace actuar de una u otra forma, que da sentido a lo que hacemos.
         Por eso, como el móvil de nuestros actos muchas veces solo es conocido por nosotros, se vuelve incomprensible, no entienden los demás por qué hacemos determinadas cosas, no conocen nuestro móvil para actuar así.
         Otras veces es tan evidente que no necesita que nos lo expliquen, resulta clara para los demás la razón que nos lleva a actuar de una determinada forma.
Se entiende mejor con un ejemplo: Pedro Sánchez hace y dice cosas que resultan difíciles de entender, que la mayoría de los españoles no entendemos, no comprendemos los motivos para este comportamiento.
Pero él si lo sabe, el conoce, y quizás también algún allegado muy próximo, por qué cede sillones a los independentistas para que formen grupo parlamentario, por qué prefiere como aliado a Podemos que ya le ha dado hecho medio Gobierno, sobre todo los ministerios más importantes, incluida la vicepresidencia de la que depende el Servicio de Inteligencia (CNI), y se niega ni siquiera a hablar con nadie del Partido Popular que ha ganado las elecciones.
Pedro Sánchez tiene un móvil para hacer lo que hace: quiere ser, aunque haya obtenido los peores resultados del PSOE en toda su historia reciente, Presidente del Gobierno de una España Federal y para ello hará lo que haga falta, aunque los demás no lo entendamos. Él tiene claro “su móvil” el motivo o causa de lo que hace.
¿Por qué un ciudadano, aparentemente normal, finge su propia muerte, abandona a su familia y huye a un “paradero desconocido”? Pues para que podamos entenderlo tenemos que buscar “el móvil”, la razón que le impulsa a tan extraño comportamiento. Solo así es posible entender lo aparentemente incomprensible.
Y así podríamos seguir con lo que para la mayoría de nosotros son extraños comportamientos, lo que nos lleva a pensar que estas personas han perdido la razón, sencillamente porque no conocemos el móvil de tales actos.
         Ah, sí, también se llama móvil a un apéndice, un artilugio imprescindible que usamos sin descanso no importa dónde ni con quien estemos.

domingo, 17 de enero de 2016

LA INQUINA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 16 de Enero de 2016

             No ha resultado tan difícil como se preveía constituir la Mesa del Congreso. Apenas ha habido discusión y, como alguien tiene que ceder en todo acuerdo, esta vez el Partido Popular ha sido quien más generosamente se ha comportado cediendo, por primera vez en la democracia, la Presidencia de la Cámara al PSOE, segundo partido a treinta y dos escaños de los ganadores.
         Quizás no había otra solución  razonable, pero llama la atención la poca corresponsabilidad de los socialistas, que simplemente se han dejado querer sin corresponder al gesto con alguna concesión, más bien todo lo contrario.
         Pedro Sánchez y la cúpula actual de su partido, al menos los que hablan en público todos los días, han hecho de su guerra a Rajoy y al PP la única bandera. No se pronuncian claramente en cuanto a los posibles pactos para formar gobierno. Ni siquiera rechazan del todo a Podemos, si este suavizara su exigencia del referéndum catalán, ni a los de Ezquerra Republicana de Cataluña, claramente independentistas, ni a ningún otro grupo, pero con Rajoy, que para ellos ha sido el causante de todos los males, ni a la esquina.
         Nada importa que en otros países europeos, incluso sin estar pasando por una grave crisis política como la originada por los independentistas catalanes, gobiernen juntos la socialdemocracia y los partidos más conservadores (calificación como la de derechas, izquierdas, progresistas y otras que en realidad ya no definen nada). Nada importa que hasta en Grecia, la Izquierda Radical (SYRIZA) haya tenido que pactar con la ultraderecha de Griegos Independientes (ANEL).
Ningún argumento sirve, ni siquiera los aportados por socialistas de la vieja guardia, como Leguina, González, Corcuera, Paco Vázquez y tantos otros. El enemigo con el que Pedro Sánchez nunca pactará se llama Rajoy y hará todo lo que esté en su mano y más para que no vuelva a gobernar.
Esa inquina hacia Rajoy se complementa formando un todo con la idea de que se trata de “ahora o nunca” de que su tren hacia La Moncloa solo pasa una vez y por nada del mundo lo quiere dejar escapar. Susana haz algo por favor que este hombre nos lleva a la catástrofe.

sábado, 2 de enero de 2016

ESPAÑA INVERTEBRADA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 2 de Enero de 2016


             José Ortega y Gasset publica en 1922 su “España Invertebrada”  un certero análisis de la situación política y social española, donde explica el grave efecto de los regionalismos y separatismos como parte del "proceso de desintegración que avanza en riguroso orden, desde la periferia al centro, lo que parece ser la señal para el comienzo de una dispersión interpeninsular”.
Ortega no podía imaginar que un siglo después, la situación  sea prácticamente similar, después de haber pasado por otra república, dictaduras, una cruenta guerra civil, la transición a un sistema democrático en forma de monarquía parlamentaria  y por  la Constitución de 1978, la más longeva de nuestras cartas magnas,  que parecía resolver la vertebración definitiva de España.
Son famosas las citas de Otto von Bismarck, el “Canciller de Hierro”, fundador del Estado Alemán moderno, reales o adjudicadas, alguna de las cuales  nos atañe directamente: Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido. Si acabaran esos intentos de autodestrucción, volvería a ser la más importante del mundo“.
Para qué hablar de nuestro Siglo XIX, con casi 200 pronunciamientos o intentos de golpe de estado, tres guerras civiles, atentados, magnicidios,…Del Siglo XX, ya hemos dicho: dos repúblicas fallidas, una  guerra civil, 40 años de dictadura y, como parte positiva la transición y 40 años de monarquía parlamentaria apoyada en una Constitución consensuada por todas las fuerzas políticas por primera vez en nuestra historia.
Todo apuntaba a una vertebración nacional con aceptación mayoritaria, nada menos que el 87,78% de votos afirmativos del 59 por ciento del censo votantes que ejercieron su derecho. Pero llego 2015, y con él los viejos demonios,  con cuatro elecciones en doce meses, sus correspondientes precampañas, sus campañas y la aparición de nuevos partidos políticos, alguno de ellos antisistema y apoyado en grupos populistas  surgidos de una de las más graves y largas crisis económicas.
Terminemos como empezamos, con otra cita, esta vez de Napoleón:”Quien no conoce su historia está condenado a repetirla” Feliz 2016!!!

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL INSULTO

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 19 de Diciembre de 2015


               Al margen de que cada debate sea considerado por sus organizadores como “decisivo”, sea a cuatro, tres o dos, el último de la serie, celebrado el pasado lunes 14, ha añadido un nuevo y triste elemento  a estos programas televisivos: el insulto.
         ¿Que hacer ante un insulto directo y personal de uno de los candidatos a otro? ¿Levantarse de la mesa tras el “hasta aquí hemos llegado”? ¿Responder con otro insulto, si es posible de más calibre? ¿Hacer como que no se ha oído?
         Cualquier respuesta será interpretada por los adversarios políticos como un desplante, una falta de recursos, una cobardía…Difícil adoptar la respuesta adecuada, pero en cualquier caso queda la evidencia de una degradación del nivel de educación, del detestable nivel político de quien se postula para Presidente del Gobierno de la Nación y utiliza el insulto personal como arma de debate.
         Para mí, en el momento en que se inicia el intercambio de insultos, el debate se ha terminado, si es que en algún momento se había iniciado, porque no recuerdo propuestas positivas, exposición de programa, soluciones a los problemas de los ciudadanos.
         Realmente, siento decirlo, ninguno de los dos máximos aspirantes a gobernarnos los próximos cuatro años estuvo a la altura que cabría esperar de ellos. El insulto es el último recurso de quien no tiene argumentos para debatir, me da igual sea aspirante o defensor del título, no se justifica ni como ataque ni como defensa. Hemos perdido los papeles y apañados vamos si esto es lo mejor que puede ofrecer la sociedad española para gobernarse.
         No he oído a posteriori las disculpas al adversario y a los ciudadanos por la pérdida de la compostura exigible. No creo que lo haga ninguno de los dos.
         El debate, o el simulacro de debate, no sirvió para aclararnos las propuestas de estos candidatos, ni creo que hayan supuesto para ellos una mejora en las perspectivas electorales, si acaso todo lo contrario. Se dice que el vencedor del debate a cuatro fue el ausente, porque los cuatro debatientes estuvieron por debajo de sus posibilidades. En el cara a cara no hubo vencedores, pero si vencidos: los dos representantes políticos presentes y la calidad de la democracia española.

sábado, 5 de diciembre de 2015

PUEDO PROMETER Y PROMETO

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 5 de Diciembre de 2015


          Que lejos quedan aquellas palabras del que entonces, junio de 1977, era candidato a Presidente de Gobierno de España. Aquel discurso, de Adolfo Suarez, lleno de contenido y sinceridad me recuerda el “I have a dream” de Martin Luther King en agosto de 1963, o el “Programa, programa y programa” del líder comunista Julio Anguita en 1997.
      Son tres muestras de políticos de talla. Cada uno en defensa de sus ideas, de sus proyectos, tan distintos y distantes entre sí, pero tan sinceros que las mantuvieron firmemente, pudieran o no realizarlas.
         Hoy, en España, en plena campaña electoral, oyes a los políticos y da la sensación que están en una subasta de votos, ofrecen lo que haga falta, aunque no crean en lo que dicen y sepan que su realización es imposible.
         Algunos prometen, por ejemplo, cambiar la Ley Electoral cuando han tenido mayorías parlamentarias suficientes para hacerlo y no han tocado ni una coma. O no hacer recortes en pensiones o subir impuestos, cuando lo han hecho en el pasado y, como Bruselas exige cumplir los objetivos de déficit, no dudarán en volver a hacerlo, por mucho que prometan lo contrario.
         Prometen suprimir el Senado, las Diputaciones, fomentar las uniones entre municipios para adelgazar las administraciones y el consiguiente ahorro presupuestario, pero no han sido capaces ni siquiera de plantearlo en 40 años de democracia.
         Prometen reformas constitucionales, obviando que cualquier reforma exige el acuerdo de una amplísima mayoría, precisamente para evitar que un solo partido pueda hacer “su Constitución” como ha ocurrido demasiadas veces en nuestra Historia.
         Nadie promete un Pacto por la Educación, o por la Justicia, absolutamente imprescindibles para salir de este interminable día de la marmota que empieza cada nueva legislatura.
         Ya deberíamos estar de vuelta de tanta promesa incumplida. Las campañas  ya no son solo esas propuestas programáticas en busca del voto, ahora se centran también en atacar al contrario, no su programa, no sus ideas, sino a las personas. Esos son nuestros políticos de hoy. Más que nunca hay que pensarse mucho a quien damos el voto. Nos jugamos demasiado.