sábado, 22 de noviembre de 2014

CONGRESO DE INTELIGENCIA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 22 de noviembre de 2014


       Los pasado días 17 y 18 de este mes, se ha celebrado en la Universidad de Cádiz, el IV Congreso Internacional de Inteligencia, que sigue al primero, celebrado en 2008 en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid,  el segundo en 2010 en la Universidad Carlos III de Madrid y el tercero en 2012 en la Autónoma de Barcelona.

      Un éxito en todos los aspectos de nuestra Universidad y del Profesor Antonio M. Díaz como Presidente del Comité Organizador. Reunir a 226 asistentes procedentes de 10 países y un elenco de primerísimas figuras de la Comunidad de Inteligencia internacional no es tarea fácil y lo han logrado con creces. Puede sentirse orgullosa nuestra ciudad y España entera por tan reseñable acontecimiento.

      El título del congreso es de por si definitorio de lo que se ha hablado: "Los Servicios de Inteligencia y el bienestar de los ciudadanos: Administración, empresa y sociedad”, es decir la presencia activa y permanente de la comunidad de Inteligencia en la vida de los ciudadanos en todas sus facetas para procurar su seguridad y bienestar.

      Un doble objetivo cumplido con este IV Congreso, por una parte trasladar a la sociedad, a la que sirve, la Cultura de la Inteligencia para un mejor y más amplio conocimiento del trabajo de un Servicio de Inteligencia, y por otra parte, el debate entre auténticas autoridades mundiales sobre las mejoras a introducir en el funcionamiento de los servicios de inteligencia, métodos y campos de actuación, que les permitan aumentar su eficacia, tanto en su función prospectiva y de análisis de riesgos, como preventiva.

      Si algo ha quedado patente en las exposiciones escuchadas en estos dos días en Cádiz, es la creciente importancia de contar con servicios de inteligencia dotados de las más avanzadas tecnologías, con analistas de inteligencia cada vez más preparados y unos recursos humanos, en lo que llamamos agentes de campo, cuya aportación certifica la información obtenida por otros medios, de probada eficacia.

      Solo cabe, desde esta columna, felicitar a los organizadores, a la UCA y a Cádiz, por este gran éxito.


sábado, 15 de noviembre de 2014

BASTA YA !



Que a estas alturas del proceso secesionista de Cataluña, celebrado el simulacro de referéndum con los resultados conocidos, los dos líderes de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, Rajoy y Sánchez, no se hayan reunido y efectuado una comparecencia pública conjunta, en representación de más de veinte millones de españoles, donde con toda claridad manifiesten una postura de defensa de nuestra Constitución, me parece sencillamente increíble.

        Por el contrario, ambos líderes continúan empecinados en sus “soluciones” y no han tenido la sensibilidad necesaria para apoyar pública y reiteradamente a los otros cuatro millones de catalanes que no han ido a votar el 9N.

        Si se trata de proponer una reforma constitucional, es obvio que deben ser ambos partidos, que todavía hoy son una aplastante mayoría, quienes lideren, seguidos de los demás partidos, las propuestas que consideren necesarias. Más adelante no sabemos si continuarán contando con ese apoyo de los electores españoles.

        Como increíble me parece que el Gobierno español no haya recabado de los dirigentes de la Unión Europea una declaración, lo más oficial posible, sobre las consecuencias para Cataluña de una hipotética separación de España, desde las consecuencias políticas, económicas y sociales hasta las dificultades para una posterior integración en la Unión Europea como nuevo estado.

        Ya sé que algunas empresas importantes, que aquí hemos citado en anteriores artículos, han manifestado su intención de abandonar Cataluña si se produce la secesión. También se que una buena parte de las inversiones de capital extranjero han tomado otro rumbo y que la situación económica, que ya es muy grave, se deteriora por momentos, pero no se ha hecho, con números reales en la mano, una campaña divulgativa de esta situación, incluso expuesta por agencias internacionales, para darle mayor garantía de imparcialidad.   

        Todas estas propuestas no son originales, ni se me han ocurrido a mí, son sencillamente las que hicieron cambiar en Escocia la mayoría del SI a la independencia de las encuestas de última hora por un NO mayoritario que zanjó la cuestión. Entre otras cuestiones, recuerdo como los tres líderes de los partidos mayoritarios, Conservadores, Laboristas y Liberales, manifestaron inequívocamente su decisión de expulsar a Escocia de la libra esterlina, juntos viajaron a Escocia para explicar las consecuencias del secesionismo.

        Una vez superado el 9N con un 36 por ciento de votantes, incluidos jóvenes de 16 años de edad, extranjeros sin un tiempo mínimo de residencia, sin censo, con una campaña en un solo sentido y que dura dos años, campaña puerta a puerta e irregularidades varias que  se han conocido a través de las redes sociales, solo interventores y responsables de mesa partidarios del SI, forzando a directores de centros escolares a entregar las llaves del centro para convertirlos en colegios electorales, a pesar de todo lo cual el 80 por ciento de los que fueron a votar votó el doble SI, es decir 1.728.000 ciudadanos.

        Según informaciones publicadas por partidos catalanes, si se descuentan los menores de 18 años y los extranjeros, los votantes de doble SI apenas superan el millón trescientos mil. Esta cifra, según los propios analistas catalanes, se mantiene constante en los últimos años, e incluso ha descendido ligeramente. Hora es ya de que el gobierno de la nación, los empresarios, la Unión Europea y el resto de los españoles, nos volquemos en defensa de los derechos de los más de cinco millones de catalanes que quieren seguir siendo españoles. Esto nos concierne a todos, basta ya de ponerse de perfil, basta ya de luchas partidistas cuando está en juego el futuro de millones de españoles. Un poco de cordura es lo menos que podemos exigir a quienes nos gobiernan, en quienes hemos depositado nuestra confianza.
        



domingo, 9 de noviembre de 2014

LA QUE SE AVECINA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 8 de Noviembre de 2014


       A seis meses de las elecciones municipales y autonómicas de Mayo de 2015, día sí y otro también aparecen encuestas de opinión o intención de voto, patrocinada por diferentes medios de comunicación, que nos pronostican, en líneas generales, la caída estrepitosa del bipartidismo y el alza hasta la mayoría del populismo.

      Como aún queda mucho tiempo, al ritmo que vamos y sumando las del CIS y los medios, no bajaremos de unas treinta encuestas más, debidamente cocinadas para que salga lo que convenga, según a quien y cuando.

      No alcanzo a comprender como algunos medios están tan interesados en resaltar, y repetir hasta la saciedad, la que se nos viene encima con la victoria incontestable de Podemos y la práctica desaparición de PP y PSOE. Puede haber dos motivos: asustar a los votantes de los, hasta ahora, partidos de gobierno para que reaccionen, acudan a las urnas y recobren el voto perdido o por el contrario han sido seducidos por Pablo Manuel Iglesias y verdaderamente propician su triunfo.

      Sea cual sea la motivación, lo que no me cabe duda es de que todas las encuestas, incluidas las del CIS, pasan convenientemente por cocina. Un amigo, al que creo a pies juntillas, me comenta haber recibido una llamada de Metroscopia para preguntarle por su intención de voto, advirtiéndole previamente que solo estaban interesados en la opinión de las personas cuya edad fuera inferior a 55 años, los mayores no interesamos.

      Personalmente, esta vez por Internet, también he tenido la misma experiencia. En una encuesta de opinión, no para venderme un coche, una serie de preguntas previas personales, aparentemente inocentes, para terminar leyendo en pantalla: “Lo sentimos, no da Vd. el perfil requerido para esta encuesta”.

      Luego pasa que los resultados de las elecciones no se parecen demasiado a los pronósticos de las encuestas, que casi nunca aciertan. Ahora sabemos una de las razones: las encuestas eligen el perfil del encuestado y además, y sobre todo, los “encuestados” en las elecciones somos millones de españoles y las encuestas, incluido el CIS, no pasan de unos pocos miles convenientemente seleccionados.

        


miércoles, 29 de octubre de 2014

ENTREVISTA - DESDE FILIPINAS - 29 - OCTUBRE - 2014

MUNDO | ENTREVISTA
"Todos sabemos que fallaron en el 11-S o el 11-M, pero nadie sabe, y así debe ser, cuantos atentados se han abortado"

Antonio M. Delgado
29/10/2014 13:47

Si existe una disciplina que difiera más entre la ficción y la realidad esa es definitivamente el espionaje. Una parte de la sociedad aun sigue relacionado el mundo de la inteligencia con la cinematográfica figura de James Bond, personaje de ficción cuyas aventuras difieren enormemente del quehacer cotidiano y las funciones de cualquier servicio secreto moderno. La realidad es bien distinta: el mundo del espionaje abarca contextos tan dispares como la corrupción política, el terrorismo internacional o la competitividad industrial y trabajos que van desde la elaboración de informes en un despacho hasta la infiltración tras las líneas "enemigas" pasando por la moderna ciberguerra. En un mundo con cada vez más incertidumbres y peligros, la existencia de un grupo de personas y organizaciones que se ocupen de recabar información y procesarla de cara a tomar decisiones es vital para el correcto funcionamiento de los países tal y como los concebimos hoy en día cumpliendo así una función imprescindible para garantizar la seguridad nacional. La información es poder y los servicios secretos existen para saber y cuanto más, mejor. En España, el Centro Nacional de Inteligencia o CNI es el organismo que existe para "obtener información no alcanzable por otros organismos" y "proteger los intereses políticos, económicos, estratégicos o industriales" según se autodefinen en su propia página web. Para conocer más a fondo este mundo hemos entrevistado a Jaime Rocha, antiguo agente del CNI y Capitán de Navío de la Armada Española cuya carrera ha abarcado diversos puestos relacionados con la Seguridad Nacional y como agregado en distintas embajadas e instituciones españolas acreditas en el extranjero. Rocha es además el actual delegado en Cádiz de la ONG "Madre Coraje" y representante en la misma provincia de Asociación de Ex Miembros del Servicio de Inteligencia Español (AEMSIE).

Los servicios de inteligencia parecen buscar cada vez más a expertos altamente cualificados en ciberseguridad y todo lo relacionado con internet y las nuevas tecnologías ¿Podemos afirmar que el perfil del agente de inteligencia ha cambiado sustancialmente entre el siglo XX y XXI? ¿Qué cualidades caracterizarán siempre a un agente de los servicios secretos?

Habría que empezar por definir lo que entendemos por agente de los servicios secretos. Tanto lo es el analista que no sale de su despacho, donde recibe y analiza la información que le llega para terminar elaborando informes de inteligencia, como el experto en comunicaciones que recibe la información de señales (SIGINT), la interpreta y transmite, o el agente de campo, por llamarlo de forma comprensible, que está en el terreno, se infiltra, establece redes y desarrolla todo su trabajo entre las líneas enemigas. Las cualidades para una u otra misión, como se puede comprender, no son las mismas. No todos sirven para todo. En cuanto a los “técnicos”, los ha habido siempre, lo que ha evolucionado es la tecnología. Naturalmente, los conocimientos  técnicos de los agentes que hacen ese trabajo no son los mismos, van acordes con el avance de la tecnología.

Si tenemos en cuenta los altos niveles de estrés a los que puede llegar a enfrentarse un agente de campo ¿Cuáles son las características psicológicas que deben tener aquellos que trabajen en la adquisición de información por medios humanos o HUMINT? ¿Podemos considerar que la inteligencia emocional es el mejor aliado del que dispone el agente?

Sin duda la inteligencia emocional se compone una serie de cualidades internas y externas, yo diría que, en mayor o menor grado, imprescindibles para este trabajo. Hay que tener unas cualidades personales como ser muy discreto en lo referente a los temas importantes, mantener la calma en situaciones comprometidas, tener empatía para ganarse la confianza de las personas “objetivo”, dotes de actor, o actriz,  para meterse en el personaje, y una serie de técnicas que se aprenden y entrenan. Eso en cuanto a cualidades generales, porque también los agentes de campo desarrollan actividades muy distintas. No es lo mismo quien se infiltra en un grupo terrorista que quien monta una red para adquisición de información militar,  política o económica. Dos ejemplos españoles bien distintos en el trabajo, pero con unas condiciones personales similares: el Lobo, infiltrado en ETA y Garbo, espía doble durante la Segunda Guerra Mundial. También el trabajo en un país extranjero está condicionado por la zona geográfica o política de que se trate, los servicios de contra inteligencia con que cuente, etc. todo eso condiciona el tipo de preparación y entrenamiento del agente, los medios técnicos y humanos con los que va a contar pero siempre partiendo de esa inteligencia emocional imprescindible.

Las recientes filtraciones por parte de Edward Snowden han obligado a los grandes      servicios secretos a replantearse su estrategia de comunicación viéndose obligados a ser más transparentes y comunicativos con la ciudadanía ¿Nos encontramos en una nueva era de la información en la que la confidencialidad absoluta ya no es posible y todo es susceptible de darse a conocer antes o después?

Pienso todo lo contrario. Hay que mejorar los sistemas de comunicaciones, hacerlos más seguros, con sistemas de encriptación cada vez más eficaces, y seleccionar muy bien al personal que tiene acceso a información clasificada con controles internos frecuentes. La información que interesa a los servicios de inteligencia es la que se refiere a los terroristas, servicios enemigos, políticos corruptos, etc. El ciudadano que no ha hecho nada malo, nada tiene que temer y en cuanto a la privacidad a la que tienen derecho, yo les diría que con solo tener y usar una tarjeta de crédito, ser usuario de las redes sociales o telefonía móvil, ya es completamente transparente. Un servicio de inteligencia no pierde el tiempo ni emplea medios y personas para controlar a los ciudadanos. La información que no interesa, que no aporta nada, se elimina.

Una de las mayores sorpresas del caso Wikileaks es que una buena parte de las fuentes de información de la que disponen y con la que trabajan los servicios secretos es la misma que utilizan los medios de comunicación y a la que cualquier periodista de investigación puede acceder sin demasiada dificultad. ¿Podemos considerar que el secretismo y el misterio que rodean a las agencias de inteligencia es acorde a la realidad? ¿Estamos mejor informados de lo que creemos?

Si es cierto, pero no solo se emplean esas fuentes “abiertas”, es más, yo no diría que “una buena parte” de la información procede de fuentes abiertas. La “calidad” de la información la dan fuentes muchos menos accesibles y esas son las que interesan, si queremos tener una información de inteligencia, contrastada y depurada. Las fuentes abiertas, con mucha frecuencia, se emplean para intoxicar, desinformar, hacer contrainteligencia. Hay que poner en cuarentena la información procedente de fuentes abiertas.

El sociólogo Jean Ziegler afirmó que "el secreto más poderoso es aquel que no contiene nada" Cualquier información real puede ser descubierta y dada a conocer, pero el falso secreto ofrece infinitas posibilidades de juego y manipulación. ¿La distracción y la desinformación son estrategias comunes en el mundo de la inteligencia?

Empezando por el final, ya acabo de referirme a esa cuestión. La desinformación, si se hace creíble para el enemigo, es decir bien hecha, con apariencia de verdad, puede dar grandes resultados. Se emplea, y mucho, por la contrainteligencia. En cuanto a que todo se llega a conocer, tengo mis dudas. Casi puedo asegurar que no es verdad y lo digo por propia experiencia. Se me ocurre, a bote pronto, el asesinato del Presidente Kennedy, cuya investigación está trufada de pistas falsas. Han pasado más de cincuenta años y estamos como el primer día. Si un secreto importante se deposita en personas que no merecen esa confianza terminará sabiéndose, pero si los depositarios son los imprescindibles y personas comprometidas, nunca se sabrán, o al menos mientras pueda tener interés. Con perdón para Ziegler, una información vacía no tiene ningún interés, solo sirve como desinformación, así que empeñarse en que no se conozca solo puede interesar con esos fines. Insisto, hay secretos que solo conocen los protagonistas y lo normal es que no se divulguen.

Encontrar el balance adecuado entre la vigilancia que los gobiernos ejercen sobre la ciudadanía para garantizar su seguridad y el respeto al derecho a la privacidad daría para un largo debate en el que sería difícil encontrar un terreno común que satisfaga a todos. ¿Dónde cree usted que se debería encontrar el límite de lo moralmente aceptable para un agente de inteligencia a la hora de realizar su trabajo?

Un agente de inteligencia nunca tiene como objetivo la vigilancia de sus conciudadanos, siempre que estos no den motivo para ser seguidos o vigilados. Otra cosa es que en una investigación aparezcan personas que nada tienen que ver con el objetivo. Imagínese que Vd., por error o puntualmente hace una llamada desde su móvil a otro móvil que está siendo vigilado. Automáticamente el suyo también lo estará, es como los racimos de cerezas que tiras de uno y arrastra a otros, pero en cuanto se compruebe que no tiene nada que ver con la persona que está siendo controlada se le abandona. Repito: no hay tiempo ni se pueden distraer medios técnicos ni humanos para controlar a personas que no aportan información sobre un objetivo. El ciudadano debe estar tranquilo. Si se ponen cámaras de seguridad en bancos, comercios o en la calle, todos los que pasemos por su campo visual somos grabados, sin embargo a nadie nos importa, mientras no cometamos un delito, naturalmente.

Las continuas reivindicaciones y mensajes lanzados por los yihadistas del Estado Islámico evidencian que un inminente atentado terrorista se cierne sobre Europa. El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, afirmó recientemente que existe “una amenaza directa del terrorismo yihadista contra los países occidentales con especial preocupación sobre intereses de EEUU, Francia y el Reino Unido”. ¿Cree usted que la ciudadanía es consciente de hasta qué punto es importante la labor que realizan los servicios secretos? ¿Existe una Cultura de la Inteligencia en España?

Es complicado. Por una parte, los responsables políticos no pueden tener a la ciudadanía en constante estado de alarma, aunque exista y sea real o incluso inminente. Si no se conoce con cierta aproximación el lugar, fecha, medio que puedan emplear  y objetivos, no se puede alarmar a toda la población. Dar la alarma solo tiene sentido si con ello se pueden evitar víctimas. Aunque nadie ignora que la amenaza del terrorismo yihadista es algo, desgraciadamente, muy real y próximo. El trabajo de los servicios secretos no se conoce cuando, por ejemplo, logran evitar un atentado. Sin embrago los fallos enseguida son del dominio público. Todos sabemos que fallaron en el 11-S en Estados Unidos o el 11-M en España, pero nadie sabe, y así debe ser, cuantos atentados se han abortado. Hay que tener plena confianza en su trabajo, que es muy profesional y abnegado, y colaborar con ellos cuando se presente la oportunidad. En cuanto a la existencia en nuestro país de una Cultura de la Inteligencia, tengo que decir rotundamente que la ignorancia es alarmante, porque no solo es de la sociedad en general, sino que alcanza a políticos y profesionales que deberían conocer mejor el trabajo de su Servicio de Inteligencia. Para paliar en lo posible este vacío, la Asociación de Ex Miembros del Servicio de Inteligencia Español (AEMSIE), entre otros objetivos, realiza una divulgación de esa Cultura de Inteligencia fundamentalmente a través de Universidades y medios de comunicación, como es el caso.


sábado, 25 de octubre de 2014

DE LA ESPERANZA

Publicado en el Diario de Cádiz el sábado 25 de Octubre de 2014


Algunos amigos y lectores de esta columna se quejan de que la prensa, en general, es siempre portadora de malas noticias y traslada a la ciudadanía una sensación de pesimismo permanente. No se concede un resquicio a la esperanza.

      Dicen, y no les falta razón, que la humanidad, en general, España, La Iglesia Católica, Europa y prácticamente todas las sociedades, si  miramos la historia, han pasado por situaciones peores que la actual. Guerras civiles y mundiales, crisis económicas que provocaron suicidios en masa, epidemias…de todo ha habido en tantos siglos.

      Visto globalmente es evidente que la humanidad y las sociedades particulares, unas más y otras menos, unas de forma más rápida o más lenta, han alcanzado mayores cotas de libertad, conocimiento, bien estar y hasta me atrevería a decir que también en valores, algunos valores.

      Lo que ocurre es que la perspectiva que tenemos de las cosas es mucho más corta, vivimos el presente, ni siquiera el futuro y mucho menos el pasado del que aprender y tomar referencias.

      Sin embrago es cierto que para la prensa, habitualmente, es más noticia lo negativo que lo positivo y aunque, también en ocasiones, en artículos o programas de opinión proponga soluciones. no es ese su cometido. Las soluciones las tienen que proponer y ejecutar quienes gobiernan porque para eso ostentan la representación del pueblo soberano. ¿Qué no saben? ¿Qué no lo hacen? Pues elijamos a los que sepan y lo hagan. Porque soluciones hay para todo.

      Soluciones hay, insisto, para casi todo. Hasta la terrible tragedia del hambre en el mundo tiene solución. Solo con los excedentes de productos alimentarios se solucionaría, solo falta, que no es poco, la voluntad política, pero algún día la habrá.


      Publicaba hace días un periódico de tirada nacional una encuesta realizada en 32 países, donde preguntaban a los niños si eran felices y alguna cuestión más sobre lo que pensaban para su futuro de adultos. Los niños españoles se consideraban muy felices y esperanzados, nada menos que los cuartos de esos 32 países encuestados. No perdamos los adultos la esperanza, no tenemos derecho a defraudarlos.